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(Español) Un viaje de altura barcelonesca

Una viaje de altura barcelonesca
Solo en un trayecto tan de clase y con la elevación de la sierra de la hermosa Barcelona. Toda la avenida Tibidabo hasta llegar a Vallvidrera. Un paseo de 512 metros sobre el nivel del mar. Tan popular por sus majestuosas panorámicas sobre la ciudad y los espacios naturales dispuestos para el compartir de quienes la pasean y quieren conocerla. Situada en el pico más alto de la Sierra de Collserola en el municipio de Barcelona.

Inicio en la Rotonda
Iniciamos el paseo en la Torre Andreu o mejor conocida como la Rotonda, justo en la parte baja de Avenida de Tibidabo. Una torre que se mantiene erguida desde comienzos del siglo XX como el símbolo del modernismo en la ciudad. Luego de variaciones fue adquirida por Nuñez i Navarro ya terminando el siglo pasado, mantiene su fachada, diseñada por Adolf Ruíz i Casamitjana y el ceramista Lluis Bry junto a sus estilos de 1906.
Continuando desde la Rotonda, encontramos la parada de Tramvia Blau, que recorre toda la avenida Tibidabo. Es así como se aprecian las lujosas casas de las antiguas familias burguesas de la ciudad del siglo XIX. Diseñada por Josep Puig i Cadafalch, Adolf Ruíz, Enric Sagnier, Casamitiana, entre otros.
La Rotonda fue casa del farmaceutico Salvador Andreu i Grau, famoso por sus pastillitas para combatir la Tos y progenitor de la forjadora de la fotografía catalana, Madronita Andreu. Luego perteneció al consulado de la Embajada Soviética, en plena guerra de los 30, es así como cerca del lugar construyeron un bunker para la protección de los trabajadores de la invasión italiana de 1938.
Un paseo por el Tranvia
Siguiendo, la primera casa a la izquierda se encuentra el Drolma, un restaurante de estrellas Michelin, bajo el mando del chef Jordi Cruz, miembro de la evolución gastronómica junto a Santi Santamaría y Ferrán Adriá y de todos los cambios progresistas de las viejas construcciones que por allí existían. Las mismas casas mantienen sus nombres de alta alcurnia, como La Fornells, Roviralta Casacuberta, Arnús, Granados, entre otros.
Sus funciones han cambiado, ahora son clínicas privadas, consulados, compañías de telecomunicación. Ya al final del recorrido, en su parada final, nos quedamos en la Plaza del Doctor Andreu, rodeado de estructuras donde se destaca la Coctelería Merbeyé, muy a lo vintage, alcanzó popularidad al ser nombrado por el cantante Loquillo. También el Mirablau, otro de los bares mejor situado por sus panorámicas y sus magníficos cocteles. Su ambiente con música para jóvenes sin edad, con un poco de discoteca y de piano bar.
La montaña Collserola, en su máximo esplendor, puede ser visitada por medio de un funicular, que tiene salida en la plaza del doctor Andreu y termina en la entrada del Parque de Atracciones del Tibidabo y del Templo Expiatorio del Sagrado Corazón. Es así como por todo el recorrido aprecias la carretera de les Aigües, circuito preferido de corredores veteranos y de los no tanto.

Parque de Atracción
El templo Expiatorio del Sagrado Corazón, puesto en físico por el arquitecto Enric Sagnier, obras que demoraron casi sesenta años. Es así como su estilo neogótico, de un falso decorado ha sido muy defendido pero también muy discutido.
Hasta los ochenta la ciudad disfrutaba de dos parques de atracción. Al desaparecer el de Montjuic quedo el Tibidabo, que hasta ahora se ha mantenido muy bien en pie. En realidad, es una emblema por ser el más antiguo de España y el tercero de Europa. Sobresalen, de esta manera, el salón de los espejos, el avión, el salón de los autómatas, el tren aéreo, entre otros, que son muy buscados por los visitantes. Además de las vistas privilegiadas y parecer un sitio divisorio entra la Cataluña inferior y Barcelona. Además de mostrar la montaña de Monserrat y las primeras sierras del Pirineo.
Elevaciones de gran naturaleza mediterranea
Es así como visitar la Sierra de Collserola es una regocijante aventura llena de aire puro. Siendo un espacio natural convertido en Parque natural y protector de la flora y de la fauna del mediterráneo; de esta manera los habitantes lo toman como un lugar antiestrés, distinguido por su Torre Foster, las ermitas de Sant Medir y la Vill´la Joana donde vivió Jacint Verdaguer.
El recorrido continúa y llegamos al encantador Vallvidriera, un pueblo de hermosos veranos con casitas de estilo de finales del XIX. Así es como el poeta Joan Maragall se inspiró en sus bellezas, calles y única plaza, que no luce por su bello diseño sino por el olor y aroma que desprende su antiguo restaurante de la Casa Trampa, un chup, chup de preparación antigua barcelonesa. Un pueblo que resguarda el legado de la hermosa Barcelona

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