El socialista Lenín Moreno y el exbanquero Guillermo Lasso clamaron este domingo la victoria en Ecuador

El socialista Lenín Moreno y el exbanquero Guillermo Lasso clamaron este domingo la victoria en Ecuador

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El Consejo Nacional Electoral (CNE), recordó que las encuestas a boca de urna son solo estimaciones e instó a esperar los resultados oficiales el lunes.

Según la empresa Perfiles de Opinión,  el exvicepresidente Moreno, del movimiento oficialista Alianza País (AP), ganaría con 52%,2 de los votos.

Moreno y Lasso claman
Moreno y Lasso claman la victoria en boca de urna, tras segunda vuelta electoral

Sin embargo, de acuerdo con la encuestadora Cedatos,  el conservador Lasso, de Creando Oportunidades (CREO), vencería con un 53,02% de los sufragios. Tras la divulgación de los sondeos, pocos minutos después de que cerraran las urnas a las que estaban convocados 12,8 millones de ecuatorianos, ambos candidatos celebraron la victoria.

Lasso, expresidente del Banco de Guayaquil, ofreció a su vez un discurso de unos 15 minutos en el puerto de Guayaquil, su ciudad natal, en el suroeste de Ecuador. Estas elecciones, marcan el fin de Rafael Correa, el presidente que gracias al boom petrolero modernizó con su “Socialismo del siglo XXI” un país con fama de ingobernable, y son vistos como un nuevo test para la izquierda latinoamericana, tras el giro a la derecha que hicieron recientemente países como Argentina, Brasil y Perú.

En la primera vuelta del 19 de febrero, en que también se celebraron elecciones legislativas, el oficialismo aseguró la mayoría absoluta con 74 curules en un total de 137, cuando actualmente ostenta dos tercios. Una eventual victoria opositora podría dificultar la gobernabilidad del país.

Analistas recuerdan que gane quien gane la presidencia se encontrará un país golpeado por la prolongada caída del crudo, endeudado, con creciente desempleo y carísimo para el consumidor.

Moreno cuenta con el arrastre de la figura del actual mandatario, con la capacidad de movilización de su partido y el voto de los sectores populares, beneficiarios de los programas sociales impulsados durante la bonanza petrolera.

Lasso, a quien el gobierno señala como uno de los responsables de la crisis bancaria que en 1999 obligó a emigrar a tres millones de ecuatorianos, cuenta con la bendición de las clases altas, con el descontento de las clases medias (antes en buena parte correístas) y tiene el apoyo explícito de los líderes de los otros partidos opositores.

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